Cuando falta un diente, no solo se nota al sonreír. También cambia cómo masticas, cómo se “reparten” las fuerzas en la boca y, con el tiempo, incluso puede afectar al hueso de esa zona. Por eso, el implante dental es una solución muy habitual: sustituye la raíz del diente perdido y permite colocar después una …
Cuando falta un diente, no solo se nota al sonreír. También cambia cómo masticas, cómo se “reparten” las fuerzas en la boca y, con el tiempo, incluso puede afectar al hueso de esa zona. Por eso, el implante dental es una solución muy habitual: sustituye la raíz del diente perdido y permite colocar después una pieza fija que se ve y se siente como un diente natural.
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1) Primera visita y estudio del caso
Todo empieza con una valoración tranquila. En consulta revisamos tu boca, encías y mordida, y hacemos radiografías (y, si hace falta, un TAC) para ver el hueso disponible y planificar la colocación con precisión. Aquí también hablamos de tus hábitos, tu salud general y tus expectativas. No todos los casos son iguales: a veces hay que tratar encías, caries o ajustar la mordida antes de colocar el implante.
2) Planificación del tratamiento (y resolver dudas)
Con las pruebas en la mano, te explicamos el plan: cuántos implantes necesitas, si conviene injerto de hueso, tiempos aproximados y qué opciones de corona hay (materiales, estética, etc.). Es el momento de preguntar todo: si duele, si se nota, cuánto dura, cómo se cuida… Cuanto más claro lo tengas, más tranquilidad.
3) Colocación del implante (la “raíz” artificial)
El día del procedimiento se realiza con anestesia local (como en un empaste), así que no deberías sentir dolor, solo presión o manipulación. Colocamos el implante —un pequeño tornillo de titanio o material biocompatible— dentro del hueso. En muchos casos, la intervención es rápida y muy controlada. Al terminar, puede ponerse un tapón de cicatrización o dejar la zona preparada para la siguiente fase.
4) Cicatrización y osteointegración
Ahora viene una parte clave: el implante necesita integrarse con el hueso (osteointegración). Es un proceso biológico que requiere tiempo, normalmente entre varias semanas y unos meses, según el caso. Durante estos días es normal tener molestias leves, algo de inflamación o sensibilidad. Te damos pautas claras de higiene, medicación si procede y recomendaciones para comer y evitar esfuerzos en esa zona.
5) Colocación de la corona (el “diente” visible)
Cuando el implante ya está estable, tomamos medidas para fabricar la corona a medida. Esa corona es la parte que se ve: se diseña para encajar con tu sonrisa y tu mordida, buscando un resultado natural. Se coloca sobre un pilar (conector) y se ajusta para que al masticar se sienta cómodo y equilibrado.
6) Revisiones y mantenimiento
Un implante puede durar muchos años, pero necesita cuidados: higiene diaria, revisiones periódicas y limpiezas profesionales. La clave suele ser la misma que con tus dientes: constancia y control.







