Si alguna vez has pasado por un dolor de muelas insoportable, sabes que no se parece a nada. No te deja pensar, te corta el sueño y hace que un día normal se convierta en una auténtica cuenta atrás para encontrar alivio. Y aunque es una de las urgencias dentales más frecuentes, sigue siendo una …
Si alguna vez has pasado por un dolor de muelas insoportable, sabes que no se parece a nada. No te deja pensar, te corta el sueño y hace que un día normal se convierta en una auténtica cuenta atrás para encontrar alivio. Y aunque es una de las urgencias dentales más frecuentes, sigue siendo una de las que más miedo y dudas generan.
Hoy quiero contarte, de forma sencilla y sin tecnicismos, qué puedes hacer en casa cuando el dolor arranca de repente, qué NO deberías hacer y en qué momento es imprescindible venir a la clínica para recibir atención profesional.
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Por qué aparece ese dolor tan fuerte
Lo primero que solemos ver en consulta es que ese dolor intenso suele tener detrás una causa clara: caries profundas, infecciones, muelas del juicio en mala posición o fracturas que a veces pasan desapercibidas. El problema no es solo el dolor en sí, sino que suele indicar que el diente está inflamado o que hay una infección que no va a desaparecer por sí sola.
Por eso, aunque los remedios caseros puedan ayudar un poco, ninguno sustituye una revisión profesional.
Qué puedes hacer en casa para aliviarlo (aunque sea un poco)
Aquí van algunas recomendaciones rápidas y seguras:
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Enjuágate con agua tibia y sal. Ayuda a limpiar la zona y reduce algo la inflamación. No hace milagros, pero calma.
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Aplica frío en el exterior de la mejilla. Nunca directamente sobre el diente, siempre por fuera. El frío reduce la inflamación y la sensación pulsátil.
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Mantén la boca limpia. A veces el dolor empeora por restos de comida atrapados. Cepíllate con suavidad y usa hilo dental si puedes.
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Toma analgésicos habituales. Ibuprofeno o paracetamol pueden ayudarte, siempre que suelas tolerarlos bien y siguiendo las dosis recomendadas.
Lo que NO deberías hacer
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No apliques calor. Aunque pueda parecer reconfortante, el calor empeora la inflamación.
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No tomes antibióticos por tu cuenta. No van a solucionar el problema si no están indicados y pueden complicar el tratamiento.
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No uses remedios “milagro”. Alcohol, aspirina sobre la encía o productos abrasivos… nada de esto ayuda, y algunos pueden quemar la zona.
Cuándo venir a la clínica (y por qué no esperar)
Si el dolor es intenso, aparece hinchazón, notas mal sabor en la boca o te afecta incluso al oído o la mandíbula, es momento de venir. Cuanto antes revisemos qué está pasando, antes podemos aliviar el dolor y evitar que la infección avance.
En Clínica Dental Romacho estamos acostumbrados a tratar este tipo de urgencias cada semana. Nuestro objetivo es que salgas de la consulta con un diagnóstico claro, el dolor controlado y un plan de tratamiento que te devuelva la tranquilidad.
Porque nadie debería vivir con un dolor que te frena, te desgasta y te impide hacer vida normal. Si lo estás pasando ahora, no lo aguantes: estamos aquí para ayudarte.







