¿Por qué tengo mal aliento aunque me lave los dientes?, A todos nos ha pasado alguna vez: te cepillas, usas enjuague y, aun así, notas que el mal aliento sigue ahí. Y lo primero que solemos pensar es: “¿Pero cómo puede ser, si me lavo los dientes?” La realidad es que el mal aliento (halitosis) …
¿Por qué tengo mal aliento aunque me lave los dientes?, A todos nos ha pasado alguna vez: te cepillas, usas enjuague y, aun así, notas que el mal aliento sigue ahí. Y lo primero que solemos pensar es: “¿Pero cómo puede ser, si me lavo los dientes?”
La realidad es que el mal aliento (halitosis) no siempre se debe a “falta de higiene”. Muchas veces hay otros factores detrás, y algunos son bastante comunes. De hecho, aunque el cepillado ayuda mucho, no siempre llega al origen del problema.
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El cepillado no limpia toda la boca
Lavarse los dientes es básico, sí, pero el mal aliento no solo se genera en los dientes. En muchos casos, las bacterias se acumulan en la lengua (sobre todo en la parte de atrás), entre los dientes o en las encías. Ahí es donde el cepillo no siempre llega bien.
Por eso, cuando una persona se cepilla pero no usa hilo dental ni limpia la lengua, puede seguir teniendo mal olor en la boca aunque “haga lo correcto” en apariencia. La higiene completa incluye dientes, encías, espacios interdentales y lengua.
Puedes tener sequedad bucal (boca seca)
La saliva es una gran aliada. Ayuda a limpiar la boca de forma natural y a controlar bacterias. Cuando hay poca saliva (por la noche, por estrés, por algunos medicamentos, por respirar por la boca o por beber poca agua), es más fácil que aparezca mal aliento.
Esto explica por qué muchas personas notan peor aliento por la mañana o incluso durante el día aunque se cepillen varias veces. No siempre es suciedad: a veces es falta de saliva.
Las encías pueden estar avisando de algo
El mal aliento persistente también puede ser una señal de gingivitis o periodontitis. Cuando hay inflamación de encías o acumulación de placa, las bacterias producen olores muy característicos que no desaparecen solo con un cepillado rápido.
Si además notas sangrado al cepillarte, sensibilidad o mal sabor frecuente, conviene revisarlo. Muchas veces el problema no está en el “aliento” en sí, sino en una salud bucal que necesita tratamiento profesional.
La alimentación y algunos hábitos también influyen
Café, ajo, cebolla, tabaco, ayunos prolongados o dietas muy restrictivas pueden afectar al aliento, incluso aunque tengas buena higiene. Hay olores que no vienen solo de la boca, sino también de lo que comemos o de cómo lo procesa el cuerpo.
Además, fumar reseca la boca y empeora el problema, así que muchas veces se juntan varios factores a la vez.
A veces el origen no está en los dientes
Aunque muchas causas son bucales, también puede haber otros motivos: reflujo, sinusitis, amígdalas, ciertas infecciones o incluso efectos secundarios de medicamentos. Si el mal aliento no mejora con una buena rutina de higiene, es importante estudiarlo.
Qué puedes hacer para mejorarlo
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Cepillarte bien 2 veces al día
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Usar hilo dental o cepillos interdentales
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Limpiar la lengua a diario
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Beber más agua
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Revisar si respiras por la boca o tomas medicación que reseque
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Hacerte una revisión dental
En Clínica Dental Romacho vemos este problema muy a menudo, y lo más importante es no agobiarse: tiene solución en la mayoría de casos. Si el mal aliento persiste aunque te laves los dientes, lo mejor es revisar la causa concreta y tratarla desde el origen, no solo “tapar” el olor con enjuagues.







